Filosóficamente, el valor de la vida no es algo que se nos impone, sino algo que construimos. Como señalaba Kant, cada persona es un fin en sí mismo, no un medio.
En la película Worth (2021) —o “¿Cuánto vale la vida?” en español—, protagonizada por Michael Keaton, el abogado Kenneth Feinberg se enfrenta a esta tarea imposible: ponerle una cifra monetaria a las vidas perdidas en los atentados del 11 de septiembre de 2001. El filme nos obliga a mirar de frente la fría burocracia que intenta tasarlo incalculable. La Trampa de los Números: Vida vs. Dinero ВїCuГЎnto vale la vida?
Cuando un gobierno o una aseguradora intenta determinar el valor de una vida, usualmente se basa en fórmulas: ingresos futuros proyectados, edad, ocupación. Filosóficamente, el valor de la vida no es
¿Alguna vez te has detenido a pensar en el precio de tu existencia? No hablo de cuánto dinero tienes en el banco, ni de lo que produces al mes. Hablo del valor absoluto, el neto, el que no tiene etiqueta. El filme nos obliga a mirar de frente
La vida vale lo que uno le pone, lo que le da de significado y valor a sus acciones. No es un cálculo, es un intercambio sincero de tiempo entre iguales.